domingo, 8 de septiembre de 2013

GUÍA: LA EDUCACIÓN DE LOS NIÑOS CON SÍNDROME DE DOWN

LA EDUCACIÓN DE LOS NIÑOS CON SÍNDROME DE DOWN. 

Educación, Psicología, En familia, Alimentación, Sexualidad

Fundación Iberoamericana Down21
Óscar Trejo

Aunque crea que es un tópico en desuso, nunca dude que usted es el mejor educador y psicólogo de sus hijos. Para bien e incluso para mal –desgraciadamente, en ocasiones– la figura de los padres o tutores es el timón del barco que dirige su primera formación como niño que se convertirá en persona y en adulto. Queramos o no, como padres y educadores que somos, hay aspectos de la formación educativa que siempre debemos tener presentes, y más aún cuando nuestros hijos tienen necesidades pedagógicas especiales, como es el caso del síndrome de Down. La mayoría de los niños con síndrome de Down presentan un buen estado de salud y se crían bien cuando se encuentran en un ambiente cálido y afectivo. Con todo, es probable que usted aprecie un retraso en su desarrollo que suele abarcar tanto a las habilidades motrices como a las habilidades sociales, comunicativas y cognitivas. ―Es un bebé muy tranquilo‖, se suele decir. Quizá demasiado tranquilo. Este retraso afecta a su capacidad para voltear, sentarse, gatear, mantenerse de pie (pararse), gatear o andar; a su capacidad para deglutir y aceptar alimentos sólidos; a su capacidad para responder prontamente a los estímulos visuales o auditivos y dirigir la mirada; a su capacidad para iniciar la emisión de sonidos y balbuceos; o a su capacidad para manipular juguetes e integrarse y participar en juegos sencillos. Su hijo va a aprender todo esto y mucho más. Pero lo va a hacer a su propio ritmo: le va a costar más tiempo y va a necesitar que le ayudemos a aprender. Esta relativa torpeza en la adquisición de habilidades y de recursos de aprendizaje se debe a los problemas que la trisomía 21 ejerce sobre el desarrollo del cerebro. Pero los científicos afirman que la estructura y la función del cerebro pueden mejorar cuando éste recibe una adecuada estimulación.

Por eso, nuestro gran reto para conseguir que el bebé con síndrome de Down llegue a alcanzar una vida rica y llena de posibilidades va a ser estimular y activar el desarrollo de su cerebro mediante una inteligente, paciente y constante intervención educativa. Es importante que esta intervención se inicie precozmente, porque es cuando el cerebro se encuentra más receptivo. Por eso iniciaremos pronto los programas de Atención Temprana. Pero es igualmente importante continuar la formación integral de los escolares con síndrome de Down, potenciando sus aprendizajes en el centro escolar y fomentando actividades adecuadas para los tiempos de ocio que completen su desarrollo global.

A continuación dejo un enlace desde el que podéis bajar esta guía.


Montse García





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