jueves, 14 de julio de 2016

UN CASO DE MISOFONÍA

UN CASO DE MISOFONÍA


Montse García


Hasta hace un par de meses no había escuchado esta palabra, Misofonía, sin embargo este es un trastorno neurológico que existe y que puede resultar bastante incapacitante para la persona que lo sufre. Se conoce también como síndrome de sensibilidad selectiva al sonido o 4S.

Conocí la misofonía de primera mano por un caso que me llegó a la consulta. Un varón de unos 10 años cuyos padres estaban desesperados por el curioso e inaceptable comportamiento que mantenía su hijo dentro del hogar, con sus padres y hermano pequeño, aunque más intensamente con su padre. El chico se enfadaba terriblemente con su familia sobre todo en los momentos de las comidas o cuando pasaban ratos muy juntos sentados en el sofá. Había veces que, llamémosle Pepe, gritaba a los miembros de su familia que callaran, les soltaba todo tipo de improperios, insultos e incluso llegaba a tirar objetos por el suelo por el simple hecho de escuchar la respiración de alguno de ellos (fundamentalmente  si procedía del padre). También  cualquier  sonido al masticar, tragar e incluso el tintineo de los cubiertos en el plato originaban una fuerte y agresiva reacción en Pepe. Otros sonidos que no toleraba bien era el oír sorber por la nariz o de que alguien se sonase cuando estaba resfriado.

Lo que más les extrañaba de esto es que Pepe era un niño que fuera de casa no presentaba problemas de conducta ni de relación con sus iguales ni en el colegio con los profesores. Los papás de Pepe creían que, o bien no le molestaban los sonidos que hacían personas que no eran de la familia, o es que tal vez el niño tenía algún “rencor” oculto que lo llevaba a proceder de ese modo tan agresivo con sus padres y hermano.

La tensión en casa iba creciendo progresivamente, intentaron diferentes estrategias que les posibilitaran una mejor convivencia, pero si bien algunos días éstas parecían funcionar y todo transcurría con más o menos tranquilidad, había otros en los que ni siquiera evitar estos momentos “críticos” o las amenazas de castigos eran suficientes para que Pepe contuviese sus arranques de rabia, porque así los describían sus padres, como rabia. Llegaba Pepe hasta el punto de gritar a su familia que los iba a matar y que ojalá se murieran.

Ya os podéis imaginar la congoja de esos padres, una familia normal, estructurada y bien avenida que no sabían qué hacer ante la violencia y agresividad de los arranques de su hijo, que por otro lado, iban en aumento con el paso de las semanas.

En primer lugar los padres acudieron a su pediatra para comentarle la conducta agresiva y desadaptada que mantenía, y ésta recomendó a los padres que acudieran a la consulta psicológica para tratar de reconducir el comportamiento disruptivo y alterado de Pepe.

Así se evaluó la situación y se pusieron en marcha algunas estrategias de modificación de conducta que deberían de haber servido para mejorar inicialmente la situación. No obstante, todos estos esfuerzos no dieron los resultados esperados y por ello urgía un replanteamiento del caso.

Tras analizar nuevamente los datos disponibles e investigar diferentes posibilidades, me di cuenta de que el comportamiento de Pepe tenía visos de ser impulsivo e involuntario, y que el niño verdaderamente lo pasaba mal por conducirse de forma tan agresiva, hasta el punto de tener un autoconcepto bastante negativo y una autoestima deteriorada. Pensé que esto era algo más que un tema psicológico puro y duro, y seguí indagando hasta que di con este trastorno, la misofonía.

¿En qué consiste la misofonía?

Como dije al inicio, es un trastorno neurológico del que no se saben aún demasiadas cosas, ni siquiera se conocen con exactitud las estructuras cerebrales que están implicadas en esta alteración. Se dice también que podría ser una condición neurológica muchas veces asociada a experiencias negativas.

Esta afección se agrupa junto a otras como la hiperacusia y la fonofobia que implican baja tolerancia a los sonidos. Sin embargo, a diferencia de la hiperacusia, en la cual las personas parecen tener un sistema auditivo mucho más sensible que el de la mayoría de la gente y por ello no toleran los ruidos fuertes o los agudos, en el caso de la misofonía, la hipersensibilidad a los sonidos es específica y los que la sufren no pueden soportar unos sonidos muy concretos. Los más habituales son:

· Sonidos al comer o masticar, sonidos de la boca. Masticar algo crujiente, sorber la sopa, mascar y comer a la vez, cubiertos chocando entre sí, sonido de los besos, carraspeos o bostezos…
·  Sonidos de la nariz. Estornudos, hipo, sonarse la nariz cuando está congestionada…
·  Voces con zumbidos o sibilancias al hablar. Voces muy graves, susurrantes…
·  Sonidos ambientales. Teclado ordenador, clic del ratón, pasar páginas periódico, bolsas de la compra, tic tac reloj, etc.
· Otros: radio o tv con mucho volumen, una pelota rebotando sin parar, ruido de los electrodomésticos, etc..
·  Estímulos visuales. Algunas personas con misofonía pueden alterarse incluso cuando observan a alguien masticar chicle o realizando algún otro movimiento repetitivo.

Parece ser que al principio un sonido concreto sea el que desencadene la reacción y más adelante la lista de ruidos detonantes del malestar vaya ampliándose. Asimismo parece que la misofonía puede iniciarse a cualquier edad, aunque suele aparecer al final de la infancia, en el caso que arriba se describe se trata de un niño al que empezaron a notarle estos síntomas hacia los 9 ó 10 años.

¿Qué les pasa a las personas con misofonía cuando oyen los sonidos que le desagradan?

Su reacción al escuchar estos sonidos puede ser muy intensa e incluso agresiva, es frecuente además que los ruidos que disparan sus reacciones provengan de su entorno más cercano, familia y/o otras personas cercanas, lo cual hace que su vida familiar y social pueda verse muy alterada, dado que además estos sonidos se generan en los momentos más cotidianos de la persona.

Algunas reacciones que se observan y que pueden hacernos sospechar que una persona tiene misofonía son:

· Conductas agresivas hacia la persona que produce el ruido, pueden gritar, insultar y amenazar con verdadera rabia.
· La persona refiere que siente gran irritabilidad y desagrado al escuchar esos sonidos.
· También parecen tener una necesidad urgente de alejarse de la fuente de ese ruido.
·  El afectado puede llegar a tener ataques de pánico, taquicardias, sudor frío y otros síntomas de ansiedad.
·  Muchas veces pueden sentirse mal tras un arranque impulsivo detonado por cualquier sonido irritante para él/ella, esto les lleva a querer controlar sus reacciones, sin embargo, es probable que fracasen en el intento, ya que su intolerancia llega a ser tan fuerte que su reacción de ira es visceral y llega automáticamente.

Otra característica de la misofonía es que existen diferentes grados y que para medirlos existe una escala de activación de la misofonía (Mosophonia Activation Scale o MAS-1) en la que se diferencian 11 niveles:

Nivel
Síntomas
0
La persona afectada oye un sonido que reconoce, pero no siente ninguna molestia.
1
La persona afectada es consciente de la presencia de una persona conocida, pero no siente ninguna ansiedad.
2
Un sonido conocido provoca malestar psíquico: irritación y/o molestia. No hay síntomas de pánico o respuesta de lucha o huida.
3
La persona siente crecientes niveles de malestar psíquico pero no se involucra en cualquier respuesta física. El afectado puede estar vigilante a estímulos audiovisuales.
4
La persona con misofonía se involucra en una mínima respuesta física sin confrontaciones o conductas de afrontamiento, tales como pedir a la persona que le molesta que deje de hacer ruido, discretamente cubriéndose un oído, o pasar tranquilamente lejos del ruido. No hay pánico o síntomas de pánico.
5
La persona adopta mecanismos de supervivencia más drásticos, como cubrirse las orejas, imitando a la persona que le causa la molestia o muestra una irritación manifiesta.
6
La persona con misofonía experimenta un malestar psíquico considerable. Los síntomas de pánico y una respuesta de lucha o huida comienzan a aparecer.
7
La persona manifiesta un malestar psíquico considerable. El uso creciente (más fuerte, más frecuente) de los mecanismos de supervivencia de confrontación. Puede haber excitación sexual no deseada. La persona puede volver a imaginar el sonido que le molesta o las señales visuales, otra vez, a veces durante semanas, meses o incluso años después del evento.
8
Persona con misofonía experimenta malestar psíquico considerable. Algunas ideas de violencia.
9
Pánico/reacción rabia en pleno apogeo. Decisión de no recurrir a la violencia en la persona que causa la molestia. Imaginación del uso de la violencia física sobre un objeto inanimado. Irritación de pánico, la ira de modo grave puede manifestarse en la conducta del afectado.
10
Nivel máximo de misofonía. El uso real de la violencia física contra una persona o un animal (como un animal doméstico). La violencia puede ser infligida contra sí mismo.


¿Existe tratamiento para la misofonía?

Pues parece que no hay un tratamiento para “curarla”. En la actualidad se están empleando terapias cognitivo conductuales para minimizar el impacto que este trastorno causa en el afectado y su familia y ayudar en la comprensión y el manejo del problema.

También pueden realizarse terapias con ruido blanco (tratamiento para acúfenos) que ayudará a aumentar el umbral de sensibilidad a los sonidos, así también el uso de tapones puede ser útil en determinadas ocasiones. Otro  “truco” que emplean algunas personas es escuchar música con auriculares en los momentos más críticos, para que de ese modo la persona pueda reunirse con la familia en esas ocasiones y no se produzca un aislamiento progresivo debido a la evitación de situaciones cotidianas.

Otra sugerencia es realizar meditaciones con cuencos tibetanos, al parecer la vibración producida por los cuencos ha mejorado el cuadro de algunas personas que sufren hiperacusia y sería interesante probar si ocurre lo mismo en misofónicos.

A modo de conclusión

Se trata pues de una alteración que podría ser más frecuente de lo que pensamos, sin embargo no es fácil detectarla dado que muchos profesionales desconocen su existencia.

Asimismo tampoco están muy claras que estructuras cerebrales hay implicadas en su origen y en la actualidad no existen tratamientos que puedan hacer desaparecer el trastorno.

Por otro lado, dependiendo de la gravedad de la misofonía, no podemos obviar las serias consecuencias que puede tener en las personas que sufren este trastorno, las cuales se sienten incomprendidas por la gente que suele calificarlos como personas exageradamente sensibles o “delicadas” o irritables. Esto puede afectar gravemente a sus relaciones personales y familiares, la persona puede retraerse cada vez más como una forma de evitar estas fuentes de estrés y además como un modo de no sentirse juzgados por la gente de su entorno.

Es importante pues, que esta afección sea detectada cuanto antes y las personas con misofonía acudan a reconocimientos periódicos con su médico y realice las diferentes terapias que les recomienden a modo de atenuar los efectos de este síndrome.


Fuentes consultadas. Para saber más:








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jueves, 7 de julio de 2016

GESTIÓN EMOCIONAL. LA RESPIRACIÓN DEL EQUILIBRIO

GESTIÓN EMOCIONAL. LA RESPIRACIÓN DEL EQUILIBRIO


Montse García





Hoy me he propuesto volver a escribir con mayor frecuencia en mi blog que de un tiempo a esta parte he tenido desatendido por un exceso de trabajo y escasez de energía.

Empiezo pues con una técnica de respiración que aprendí hace unos meses en un curso de gestión emocional impartido por el profesor Fco. Benítez.

Estoy segura que todos conocéis diferentes técnicas de respiración y relajación de calidad y efectivas, pero tal vez alguno de vosotros no sepáis de ésta que a mí personalmente me funciona y, tengo la constancia, de que a muchas otras personas también. Ahí va…

El objetivo de esta respiración es equilibrar nuestras emociones cuando alguna de ellas está desbordada y por tanto nos resulta inmanejable. Voy a poner como ejemplo el enfado, la rabia, el enojo, ya que esta es una emoción bien conocida por todos y que puede provocarnos malestar interno y diversas consecuencias externas si no somos dueños de un buen autocontrol.

Bien, en primer lugar, como pasa con todas las técnicas, lo más importante es aprenderla y después practicarla frecuentemente para que nos sea útil el los momentos críticos. A efectos didácticos voy a describirla paso a paso para facilitar su comprensión:

1. La  posición  de partida puede ser sentados, apoyando la espalda en el respaldo de la silla o sillón y dejando caer las manos relajadas encima de las piernas o a ambos lados de nuestro cuerpo mientras mantenemos erguida la cabeza.

2. Localizaremos un momento de nuestra vida, a poder ser reciente o uno que por su intensidad siga generando en nosotros un enfado considerable. Cerramos los ojos para posibilitar una mejor concentración en ese momento. Traemos a nuestra mente la citada situación e intentamos centrarnos en esa emoción de enfado o rabia que nos produce. ¿En qué lugar de nuestro cuerpo sentimos ese enfado? Nos fijaremos en las sensaciones que se originan en nuestro cuerpo tratando de visualizar en nuestra mente ese momento concreto. Ahora ya podemos empezar a realizar la respiración propiamente dicha.

3. Inhalaremos aire a pequeños intervalos por nuestra nariz notando como nuestros pulmones progresivamente se van llenando. Trataremos de colmar éstos y una vez repletos de aire exhalaremos de una sola vez por la boca hasta vaciar el tórax.

4.  Repetiremos esta respiración según se describe arriba hasta tres veces más.

5. Ahora volveremos a realizar la operación una quinta vez, aunque en esta ocasión mientras respiramos trataremos de traer a nuestra mente con el mayor lujo de detalles posibles esa situación que desencadena nuestro enfado. En esta ocasión es muy importante que una vez llenos los pulmones contengamos la respiración manteniendo allí el aire mientras nos recreamos en la visualización del momento que nos genera ese enfado, tratando de ver qué personas hay, qué se dice, qué se oye alrededor, qué colores y olores hay y también fijándonos en qué parte de nuestro cuerpo se localiza nuestra rabia, si además somos capaces de intensificar esa rabia sentida al máximo, aún será más efectiva la técnica. Cuando no podamos mantener más el aire dentro de nosotros, exhalaremos de una sola vez y sonoramente si es posible.

6. Esperamos unos segundos y ya podemos comprobar si esta estrategia nos ha resultado efectiva. La forma de hacerlo será cerrar de nuevo los ojos tratando de volver a ese momento y de localizar nuevamente la rabia en nuestro cuerpo. Sabremos que nos ha funcionado si nos cuesta volver a encontrar esa emoción y sobre todo si una vez visualizado nuevamente el momento la intensidad es notablemente inferior que al inicio.

Nos podemos ayudar de esta respiración en muchos momentos de nuestra vida. Todos reconocemos la emoción del enfado y la frustración cuando nuestro jefe nos llama la atención injustamente, o cuando una discusión se nos va de las manos y nos alteramos diciendo cosas de las que luego nos arrepentimos. O aquellos enfados producto de la traición de algún amigo, incluso aquellas veces en las que hacemos alguna cosa inconveniente y nos enfadamos con nosotros mismos, también nos vale esta respiración para la rabia que sentimos contra la vida, cuando ésta no nos trae lo que creemos merecer.

Simplemente lo que conseguimos con esta respiración es reducir la intensidad de la emoción sentida a un grado más manejable para nosotros y por lo tanto más fácil de gestionar.

Espero que os resulte útil…






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miércoles, 27 de abril de 2016

CUENTO: ESTO TAMBIÉN PASARÁ

ESTO TAMBIÉN PASARÁ

Anónimo zen


Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:

- Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.

Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total. Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.

El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:

- No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje.

- Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje (el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey).

- Pero no lo leas -le dijo- mantenlo escondido en el anillo.

- Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación.

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino.
De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso. Simplemente decía:

- Esto también pasará.

Mientras leía estas palabras sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.

El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes. Él se sentía muy orgulloso de sí mismo.

El anciano estaba a su lado en la carroza y le dijo: 

- Apreciado rey, le aconsejo leer nuevamente el mensaje del anillo.
- ¿Qué quieres decir? -preguntó el rey.
- Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta.
- No estoy desesperado y no me encuentro en una situación sin salida.
- Escucha – dijo el anciano – este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas.
- También es para situaciones placenteras.
- No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso.
- No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “esto también pasará”, y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Lo bueno era tan transitorio como lo malo.

Maestro: todas las situaciones (agradables y desagradables) son transitorias; pasarán y harán lugar para algo nuevo. Encontrarás la paz si logras tomar distancia de estas situaciones y si las aceptas como parte de la dualidad de la naturaleza.
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martes, 3 de noviembre de 2015

¿CÓMO ORIENTAR PROFESIONALMENTE A TU HIJO?

¿CÓMO ORIENTAR PROFESIONALMENTE A TU HIJO?

MANUAL PRÁCTICO PARA PADRES

Fundación Bertelsmann
Universidad Pontificia de Comillas




El desarrollo de los jóvenes es una tarea social de todos. La transmisión de la educación y el saber van más allá de las fronteras y constituyen la única manera de convertir nuestro mundo en un lugar más social y más justo. Debemos fomentar, así, la creatividad, la pasión y la energía en nuestros jóvenes. ¿No son éstos los valores qué, junto con la tolerancia, la curiosidad, la humanidad y humildad, hacen que la convivencia resulte pacífica y exitosa? Para ello es necesario transmitirles confianza en sus competencia y, de esa forma, ofrecerles perspectivas de futuro.

LIZ MOHN
Presidenta Fundación Bertelsmann


A continuación dejo un enlace desde el que os podéis bajar esta interesante y útil guía.



Montse García 




 
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sábado, 29 de agosto de 2015

GUÍA DE AECC: PARA TÍ, QUE HAS PERDIDO UN HIJO

PARA TÍ, QUE HAS PERDIDO UN HIJO


Guía de ayuda editada por AECC
Autores: Belén Fernández, Francisco Montesinos, Carmen Yélamos, Carolina Pascual y Gabriela Medin.

Prólogo


Un hijo es la vida. Mi hijo es mi vida. Mi hijo era mi vida.

Tras un tiempo de lucha y esperanzas, tu hijo nos ha dejado. Con su muerte, todo tu mundo se ha resquebrajado, tus sueños se han roto, y te preguntas cómo es posible que pueda permitirse tanto dolor, cómo es posible que pueda morir un niño.

Cuando pierdes un hijo, pierdes la vida, pierdes tu vida.

Ante esto no hay consuelo. Nada de lo que te dicen, nada de lo que oyes te ayuda. Sólo quieres estar junto a él, sentirle junto a ti. Su ausencia se convierte en la única presencia que deseas.

Han quedado tantas cosas sin acabar. Su vida acababa de empezar. Con él se han ido los juegos compartidos, las confidencias al borde de la cama, las peleas a la hora de comer, los sueños y pesadillas, y también las ilusiones y las esperanzas para el futuro.

Hay tantas cosas que deseabas compartir todavía con él. No importa cuanto tiempo haya pasado desde que no está, no importa que haya mucha gente que te quiere, que sea hijo único o que tengas más hijos. La muerte de un niño representa la pérdida del presente, del futuro... y de experiencias de las que no habéis podido disfrutar.

Pero en este proceso, tal vez él o ella te ha enseñado a luchar por la vida, por tu derecho a vivirla y a sentirla. Te ha demostrado el amor, la importancia de luchar por lo que queremos y lo importante y lo necesario que eres y que continúes aquí.

Podrás encerrarte en tu dolor o seguir adelante viviendo con él. La muerte te ofrece siempre dos alternativas. Te puede conducir al borde del abismo, permaneciendo retenido en los recuerdos o puedes construir un puente que se extienda sobre ese abismo y te permita seguir adelante.

Ese abismo, seguir adelante...va a implicar dolor. Pero la única manera de enfrentarse al sufrimiento es sufriendo. La única manera de superar el dolor es pasando por él, mirándole y entendiéndole. Tu vida ya nunca volverá a ser la misma, pero la vida continúa. Tu vida continúa.

El tiempo irá pasando y en ese paso, es donde estará el verdadero proceso de duelo. En este caminar, podrás encontrar y sentir la presencia de seres queridos que te ayudarán y te necesitarán. Será un largo proceso de avances y retrocesos, en los que a veces darás pasos de ciego para avanzar en un camino desconocido.

Esperamos que este libro te pueda ayudar a encontrar el equilibrio entre el pasado que siempre será recordado y el futuro que tienes que crear.

Tu hijo estará siempre contigo.


A continuación dejo el enlace desde el que podéis descargar esta guía la cual contiene unos ejercicios interesantes que pueden ayudar a las personas que se encuentran en esta dura situación personal.






 
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martes, 26 de mayo de 2015

FIN DE CURSO DE INTELIGENCIA EMOCIONAL 2014-2015

FIN DE CURSO INTELIGENCIA EMOCIONAL  2014-2015

Montse García

Hoy hemos celebrado una pequeñita fiesta de fin de curso de la extraescolar de Inteligencia Emocional. Hemos compartido unos heladitos y unas frases bonitas entre nosotr@s para que tod@s guardemos un cariñoso recuerdo de este curso. Aquí las dejo para que podáis ver lo que nos hemos dicho...





También hemos hecho unas fotos a los niños para que sus papás vieran después el ambiente que se respira. La que aparecen abajo las enseño porque no se les ven las caras a los niños sino las máscaras de emociones que han hecho en los últimos días.


  

 Os presento a Arnau, un "emocionado"  veterano....










Y esta es Leire, se incorporó este curso, y el que viene esperamos volver a verla....


Y Álex, otro veterano al que este blog ya conoce de entradas pasadas....















Sois maravillosos chic@s ¡¡¡¡ Besos y abrazos

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martes, 10 de marzo de 2015

GUÍA: LA PERSONALIDAD Y SUS TRASTORNOS

LA PERSONALIDAD Y SUS TRASTORNOS

GUÍA DE AYUDA A PACIENTES Y FAMILIARES

Dr. José Ignacio Pastrana Jiménez
Fundación Juan José López-Ibor
Fundación Arpegio

El estudio de la personalidad y sus alteraciones es un área de gran interés en la sociedad y en la Psiquiatría actual. Existen distintas teorías sobre la personalidad, su estructura y sus trastornos, que comentaremos a continuación.

Si bien las teorías modernas se basan en el método científico, esto no siempre ha sido así. Clásicamente se comentaban observaciones clínicas e hipótesis de inspiración personal. 

En las últimas décadas, gracias al desarrollo de las neurociencias, estos trastornos empiezan a ser considerados como cualquier otra enfermedad médica. Así lo recogen la clasificación de la OMS para los trastornos mentales y del comportamiento en su 10ª edición (CIE 10), y la clasificación de enfermedades mentales de la American Psychiatric Association (DSM-IV TR actualmente).

Seguidamente dejo un link para bajar esta guía.


Montse García
 


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